Cuento – Pasajero Eterno

Cuento

Me cubrí con la noche, y desperté al amanecer.

El sueño no había desaparecido. Era tan oscuro como cuando me acosté. El terror no era lo peor. Era la imaginación lo que lo convertía en horror. Le daba patas, colmillos, ojos rojos y voz grave de penumbra. Pensé en encarcelarlo, pero sus garras destruían la jaula. Pensé en domarlo, pero sus dientes roían las cadenas. Quizás ignorarlo podría ser la solución, pero su mirada inyectada en furiosa sangre me intimidaba y me vigila siempre, acechando y esperando el momento para saltar sobre mí. Si no puedo evitar, dominar o ignorar a mi parásito abisal, conversar puede ser la solución.

¿VOZ? ¿PARA ESTO ME DISTE VOZ? – gruñó, desafiante y enfadado.
-Tiendo a imaginar con sonidos.
TIENDES A HACER ESTUPIDECES INNECESARIAS. ¿QUÉ QUIERES SABER?

Los demonios generalmente saben mucho (y hablan demasiado). Al menos, éste sabía que quería respuestas. Lo malo, es que yo no sabía qué preguntar.

Mi paciencia es eterna. Bien sabes que siempre espero por mi oportunidad. Ya sea un ladrido a medianoche, un movimiento en el trigal, un dolor nuevo, una sombra moviéndose en la noche, amenazas de desconocidos, una noticia desafortunada. SOY LA SANGRE EN TUS MANOS. SOY LAS RUINAS DE TU MAUSOLEO. SIEMPRE ESTOY. Y SIEMPRE LO HARÉ, PORQUE SOY TU HUÉSPED, Y SOY TU CAMINO.
-Eres muchas cosas. – No atiné a decir más. Siempre trato de defenderme con un poco de humor, aunque parece que no resultó gracioso.
Y tú eres NADA y me aseguro de eso, porque sólo así eres más, y entre más eres, MENOS SERÁS.

Era confuso, pero tenía un sentido retorcido para mí.

-¿Y se puede ser menos que la nada?
Tu primera pregunta, y es un chiste imbécil. TE PREOCUPAS DE LO QUE NO IMPORTA. Aunque reconozco que esa característica tuya es la cual me mantiene CONTENTO. – Mordió sus palabras saboreando cada palabra, riendo.

Conversar daba resultados. Ya sabía más cómo despertar.

¿DESPERTAR? NO SEAS IMBÉCIL. RECUERDA QUE SOY TUS PENSAMIENTOS. SOY TU LÓGICA. TU CONSCIENCIA Y TU RAZÓN. ¿Y POR QUÉ NO? TAMBIÉN TU LOCURA. Y bien lo sabes.
-Así que no saco nada con pensar, porque eres mis pensamientos.
Soy más que eso, ingenuo. Soy universal, soy instinto, soy vida en nacimiento, desarrollo y decadencia. SOY EL ERROR NO ABRAZADO, LA LUZ QUE NO ILUMINA…
-…pero guía. – Interrumpí, completando.
Estás entendiendo. Verás, los demonios no somos malos. Pero son las estúpidas personas que te rodean las que te engañan. El cielo es un lugar que arde en su propio brillo, que quema en su fulgor sagrado. SÓLO TE EVITO CICATRICES. Estoy para ayudar, porque soy tu huésped. Y tú estás para servirme, porque soy tu invitado.
-Parásito.
PREFIERO EL TÉRMINO DE PASAJERO ETERNO.

Desperté con mi propio ronquido. No acostumbro a roncar, así que me asusté. Iba en el bus de vuelta a mi casa. Miré a mi alrededor, algo avergonzado por mi manera de despertar.

Lo único interesante (poderosamente interesante) era una mujer vestida de negro, pálida, atractiva y con un mechón rojo que caía al costado de su cabellera negra. Iba sentada al otro lado del pasillo. Me miró, y escribió algo en un cuaderno pequeño. Escribía de lado con un lápiz celeste. Arriba tenía escrita la fecha de hoy. No entendía nada más de su cuaderno. Parecía ser un diario de vida. Pero no podía leer nada.

¿ENTIENDES CÓMO FUNCIONA LA COSA?
-La verdad, no.

El bus seguía en movimiento, como había estado durante el transcurso de mi conversación con mi pasajero. La mujer se paró, dejó su cabeza en el asiento mirándome, y el bus comenzó a disminuir su marcha, deteniéndose. Ella descendió hacia las llamas, que la devoraban. La cabeza de la mujer gritaba, mientras se incendiaba en un fuego negro que la elevaba. El bus retomó el camino, consumiéndose en las llamas negras. Todo se quemaba. Entrábamos en un bosque. Yo continuaba sentado en el abismo. Los árboles secos me rodeaban, y me observaban. Los ojos de las nubes no paraban de mirarme, cayendo como lluvia. A mi lado, velozmente pasaban lobos blancos de ojos negros. Me ignoraban. Estaban muy ocupados cazando (y devorando finalmente) blancos conejos que salían de mi cabeza, creando un espectáculo grotesco de carne viva frente a mis ojos. El morbo no era la razón por la cual veía la carnicería. Era algo inevitable, pues mis ojos ya estaban cerrados. Los abrí.

Seguía arriba del bus. La tipa seguía sentada a su lado del pasillo. Me sobresalté y traté de conversar con el demonio, para verificar si realmente estaba despierto. Ya no sabía si estaba durmiendo o no. No hubo respuestas, así que me acomodé, aliviado de despertar, y miré otra vez a la tipa, quien iba durmiendo. Su mechón rojo comenzaba a gotear. Lentamente teñía el resto de la cabellera, y el sanguinoliento aspecto comenzaba a invadir el resto del cuerpo. Brotaba sangre de su cabeza, la desfiguraba, la convertía en una costra gigante, negruzca. Se volvía una sombra en la noche. Un agujero en el universo. Comencé a ser arrastrado hacia este agujero, mientras escuchaba reir al demonio.

Desperté sintiendo que había estado cayendo. Creo que muchas veces te ha pasado. Sueñas que estás subiendo una escalera y caes. O que vas escapando de un perro rabioso, y no te das cuenta cuando te topas con un agujero infinito en el suelo. O que estás en un avión, y éste desaparece, dejándote en el aire. Cayendo. Es la sensación de vértigo, inseguridad, incertidumbre, desconocimiento del dolor, pero terror a ésto, lo que nos despierta. Huimos de la pesadilla gracias al miedo absoluto. Un instinto de supervivencia gatillado por algo irreal. El corazón aún bombeaba con fuerza, recordándome que seguía vivo. La angustia seguía en mi garganta, y  mis vísceras poco a poco comprendían que todo había sido una pesadilla. Una a la cual le había dado patas, dientes, ojos, voz y libertad. Y una pesadilla con libertad no te ataca, sino que te hace creer que eres parte de ella. Es el diablo vestido de imaginación. Parte de uno, y por ello nos ayuda, pues no quiere desaparecer. Pero también nos perjudica. Nos roba sueños, nos arrebata esperanzas. Nos hace retroceder y escondernos. Nos mantiene vivos, pero siempre con un costo.

Me cubrí con la noche, y esperé al amanecer. No quise volver a dormir esa noche.

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  1. Al fin publicado xD
    Mis felicitaciones
    Yo con suerte sueño cosas raras que después no recuerdo y as que me son importantes nunca puedo recordarlos entero aunque siempre me dejar una huella.
    Gracias por tu cuento me gustó mucho

    • A si se me fue xD
      Soy Midoriko la original no esa copia que anda por allí >>

      • Jajaja, eso noté, por el link. Eres la única e incomparable dueña de la base de datos más grande de manualidades en español de la interné *w*!!!

        Y este cuento no lo soñé jajaja. Fue inventado por pura catarsis post-derrota. Aunque me basé en parte de mi sueño (un sueño del que alguna vez escribiré), y por otro lado, fui inspirado por el cómic Sandman, de Neil Gaiman. De hecho, las imágenes adjuntas corresponden a un especial (The Dreamhunters) que realizó junto a Yoshitaka Amano (dibujante famoso para mí por ser el diseñador de personajes e ilustrador de la saga Final Fantasy).

        Gracias por pasar a saludar Midu! Nos vemos =) Aunque, por ahora, me alejaré del msn, del FB, de Twitter y todas esas “redes sociales”. Seré misántropo virtual, salvo por mi blog *w*

        Saludos!

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