Misántropo

Permítanme desvariar y sólo escribir sin mucho sentido en la presente entrada. Hace tiempo que no me siento a simplemente escribir y vomitar todo lo que tengo en esa cosa más gris que blanca llamada cerebro.

Hay días que despierto misántropo. Días que leo y escucho lo que la gente habla, y lo encuentro banal, fome, insípido, y sin importancia. Son momentos en que me desagrada salir, que me desagrada hablar, que podría pasar todo el día encerrado leyendo o jugando. O incluso sin hacer nada. Porque me desmotiva el mismo hecho de que al final, no tiene importancia lo que hago. Es cuando extiendo mi pensamiento de “¿para qué hacer la cama, si a la noche la volveré a desarmar?” a todo el resto de las cosas que hago. Sucede cuando veo gente en la tele acaparando atención de más gente que el único tema que tiene, es hablar de la gente de la tele. Me invade esta repulsión cuando pienso que sería muy simple vivir en un lugar tranquilo, cómodo, alegre y respetuoso, pero que por alguna razón (envidia y soberbia, principalmente) todo se complica y terminamos con estas peleas, con este sistema de vida que exige sobrevivir y mentir. Y me cargan las mentiras. Y entonces, recuerdo ese dato rosa de que el humano es la única especie que miente a conciencia, y que lo hace desde que tiene conciencia. Y más que las mentiras, me carga que crean que las creemos. Y así, se perpetuan, por nuestra misma culpa. Tanto pistola como pistolero tienen culpa del muerto. Y de verdad no entiendo este punto: ¿Por qué mentir?

Ya he tomado este tema antes (Aquí , aquí y aquí), aunque debo decir que igual uno va cambiando ciertos pensamientos a lo largo de la vida. Comienzas a observar desde otros puntos de vista las cosas, y, si bien ahora repulso tanto la mentira como antes (y además considerando que al comienzo tenía simpatía por la mentira), siento que es algo instintivo, una reacción nacida del miedo a veces. Y por lo mismo, es algo triste y deprimente. Nada debería nacer del miedo, pero si no es de ello, no imagino de qué podría nacer (aunque sí sé que también hay mentiras recreativas… pero no es mi punto). Por alguna razón, esto de las mentiras me recuerdan una cosa curiosa.Hay situaciones que pasan en la vida real y que parecen mentira. Como el tipo que le puso el mismo nombre a sus dos hijas… de dos mujeres distintas, para así no equivocarse cuando llamara a su hija. No sé que tiene que ver con lo que estaba diciendo, pero siento que tenía que contarlo.

Continuando con divagaciones sobre esa aversión a la geeeeeeeeeente: Sorprende además no ser único. No ser la única persona misántropa que se incomoda ante abrazos, muestras de cariño, ante preocupación. No sé, es feo que lo diga así, pero es la verdad. Aunque no deja de serlo también el hecho de que me agrade muchísimo recibir esto cuando viene de la gente que quiero que haga eso. ¿Es esto ser egoísta? ¿El ser selectivo es malo? No tengo idea la verdad. Soy un inútil en todo este tema. Algunos salimos de una guata hechos así. O en realidad no salí así, porque recuerdo ser más demostrativo cuando chico, pero en algún punto, mi “expresión” se murió. Dejé de mostrar, y me cerré. Volví a una guata imaginaria, y me refugié en posición fetal. Y cuando ando misántropo, adopto esa posición en la vida. Una que me protege del resto, y me hace pensar que yo soy el mundo y que el resto no lo es y que si lo fuera, no debería importarme.

He escrito este entry una docena de veces, porque me siento un mostro o un moco gigante o algo así. Me siento feo por decir que tengo fantasmas que me impiden ser como el resto, y por sentirme emo con mirá en el horizonte, y por ser el típico weón que se cree más, como si al resto esto no le pasara, y por sentirme ajeno a la sociedad. No sé. Me siento incómodo a veces cuando me desnudo así en palabras. Supongo que mi timidez y mi “recelo”, esa reserva que tengo para no decir lo que siento, es una forma de protección, y por eso, cuando me despojo de ella, me siento vulnerable. Pero hay veces que tengo que hacerlo, sobre todo cuando me siento a punto de explotar, o cuando siento que el cascarón se está volviendo tan duro que me aterra quedarme encerrado. Porque también temo a la soledad, y eso es curioso: ¿Cómo alguien que se cree misántropo puede temerle a la soledad? No creo que sea tan difícil de justificar, pues un odioso debe tener a quien odiar, sino no tiene razón de existencia, y además, si el odioso no tiene a quien odiar, deja de ser odioso, y si era lo único que él se sabe que es, entonces ¿qué se es? Por eso, creo que “ajenarse” un poquito del contacto social de vez en cuando, puede ser un buen ejercicio para volver a apreciarse uno mismo.

Me siento incómodo cuando me vulnero así. Porque estas palabras quedan, aún si ya después vuelvo a mí como siempre vuelvo. Por algo me llamo un WnFeliz, porque es mi estado estándar. El de defecto. Y es curioso (ahora pensándolo) que usemos la palabra “defecto” para decir algo que es “lo natural”, lo “intrínseco”, y además se use para denotar los rasgos negativos.

Me incomoda contar de mí, pero aquí estoy en mi blog, dando pedacitos de mi mente a través de cuentos que recurren siempre a la creación del universo, a la existencia de un dios, a los recuerdos, a las mentiras, a los sentimientos. Muchas cosas que se escriben aquí a veces no tienen sentido, a pesar que lo parezcan. Y al revés. Hay cosas que parecieran ser ajenas a mí, y son mi grito más descarado, en un intento de decir algo oculto y secreto, pero sin decirlo. Y decirlo a todos. Y sentir que alguna vez existirá alguien lo suficientemente perspicaz que entenderá lo que escondo.

No me malinterpreten. No busco lástima, ni consuelo, ni castigo. Sólo busco un desahogo de vez en cuando, porque como siempre me han recriminado (muchísima gente) tiendo a guardarme mucho lo que siento y pienso. Entre más cercanos, más sienten mis “rebalses” de chatísmo, de cansancio. Me cuesta explotar con gente que no conozco o con quienes no tengo confianza, y mi confianza es muy difícil de arrear, aunque parezca lo contrario por lo fácil que respondo con un sí ante una petición de ayuda o por la ligereza con la cual acepto cosas de gente que no conozco. Y, típica y clásica contradicción aparente, una vez que alguien se gana mi confianza, la obtiene de manera casi completa, a menos que hagan algo que me haga perder ésta, y eso es algo predominantemente irreversible.

Hace poco, en mi casa, me saqué la cresta: Pusieron cerámicas en el patio, salí a comprar pan, pero recordé que tenía las llaves adentro, así que antes de cerrar el portón, me devolví. Al girar, resbalé (fucking cerámiqueichons) y caí de espaldas, alcanzando a llevar las manos al suelo pero no pudiendo evitar golpearme la nuca (aunque sí evitando que fuera un golpe fuerte). No morí ni quedé inconsciente como te muestran las películas y series gringas, y fue raro, porque tampoco me dolió. Pero el susto mientras caía, el dolor recordado de golpearme la cabeza, los resultados de un golpe así mostrado por las películas… Me hizo pensar que hace tiempo que no me golpeaba porque andaba con cuidado. Todos andamos con más cuidado que cuando chicos, porque nos dicen que duele, que es caca, o sencillamente porque nosotros mismos experimentamos ese dolor. Uno crea esta defensa, esta coraza, de andar en puntitas, con coderas, con casco, y de ir por la sombra, sólo por el miedo a caer y dolerse como antes. Pero creo que a veces simplemente uso “la defensa como excusa”. Simplemente hay veces que no me nace ser social, que no me nace ser “bueno”, que no me interesa serlo, que me carga que me digan que haga algo por otro, y que si bien lo hago, no lo hago a gusto, sino por inercia. Pero eso es sólo a veces. Las otras hago cosas de puro desinteresado y por ayudar. Ahí es cuando despierto bien, cuando todo va bien, y cuando no ando con pensamiento sombríos sobre el resto y sobre la culpa que tiene mucha gente sobre lo malo que está todo, porque cuando uno mira a través de diversos prismas, todo cambia. Todo puede ser bueno, o malo. Depende el punto de vista, y depende de un millón de cosas que no sé cuántas serán en realidad, porque hay veces que no quiero justificar el porqué soy feliz o porqué rabioso o enojado o triste.

Hay veces que lo único que quiero estar es solo, para volver a querer estar acompañado.

 

misantropo cuadro bruegel Pieter Bruegel the Elder. The Misanthrope

"Hay que volver a la muchedumbre, su contacto endurece y pule. La soledad ablanda, corrompe y pudre." Nietzche

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  1. 8/02/11

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