Leo (no el signo)

A veces las personas son como letras. No necesitas muchas letras distintas para escribir un millón de cosas.

Esto es triste. Antes leía mucho. MUCHO. Todos los días leía, y esta costumbre se remonta a mis 6~7 años aproximadamente, cuando iba en 1~2 básico. Recuerdo que fue en ese tiempo, porque mi tata falleció mientras se terminaba de construir la casa nueva de Pichilemu, y yo me leí Huckleberry Finn, el que recuerdo que fue el libro que me catapultó a leer libros más gordos. Porque antes me leía los Papelucho (uno de los libros más choriflais de la historia), pero con Huckleberry Finn me sentí “grande”, porque era un libro más gordo, de letras chicas (libros de ediciones viejas, no como los libros actuales ¡que incluyen resumen!).

Después de haber conseguido ese hito de leer un libro gordo de letras chicas (¡y sin dibujos!), comencé a leer varios libros que venían con el diario La Nación que eran rosados. Me los leía en el mismo día, devorándolos rápido, y releyéndolos cuando me gustaban harto. Recuerdo El Viejo y El Mar, El Diario de Ana Frank, Moby Dick, La Vuelta al Mundo en 80 días, entre otros. Algunos libros los recuerdo con especial cariño, como El Faro del Fin del Mundo, que me regalaron mis papás a pito de nada en Pichilemu. BEST FUCKING BOOK para leer en Pichilemu cuando niño y la imaginación te sobra, pues el libro me lo imaginaba ahí mismísimo, en las rocas, en Pichilemu. Luego, alrededor de 6to básico, a mi dieta de libros de aventuras (que era mi género favorito, como asumo que lo es para todo niño, yeah!) le agregué novelas de un corte un poco más serio. Más de la laif. De esa época recuerdo Gracia y el Forastero, Hijo de Ladrón, El Extranjero, y otros libros que te piden en el colegio, pero que me gustaban. Pero el que fue mi otro “salto”, fue para mí Eva Luna, porque era un libro gordo, y tenía SECSO… SÍ, SECSO. A menos, más “explícito” y anecdótico que libros como Gracia y el Forastero. Pero la verdad no fue eso lo que fue el “salto” en sí, sino el de tomar libros gordos por gusto. Reconozco que aún gustándome leer, algunos libros me daban un rechazo sólo porque se veían largos. Creo que es el único libro que me gusta de Isabel Allende, y sólo me gusta por el hecho de que fue el primero que leer. Me gusta más por tonteras que recuerdo de él (como la tipa que se compraba su ataúd y dormía en él y gracias a eso se salvaba) y por algo personal, que por el libro en sí. Pero bue… eso es tema aparte.

Durante el liceo (y coincidiendo con la llegada de un PC a mi casa), comencé a leer menos por cuenta propia, y leía lo que nos daban de tarea. Aunque igual me metí en un “taller literario”, así que tenía doble ración de libros. De esta época no resalto muchas cosas (hay libros que me gustan mucho aún, como La Metamorfosis, Cien Años de Soledad o Ardiente Paciencia... “Chillen conchesumadres!”), salvo el odio que le tuve al libro “El Viejo que leía Novelas de Amor“. No sé, me fue un libro latero que pa’ más recuerdo que leí un día de calor insoportable (Era típico para mí leerme el libro de tarea 2 días -y 2 veces… yeah, ratón comelibros- antes de la prueba, porque así iba fresquito pa’ la prueba pues no soy bueno recordando eventos y descripciones específicos, que son cosas que preguntan en las pruebas por alguna razón) y lo recuerdo fatídicamente porque fue el único libro por el que me saqué menos de un 6 en una prueba de libros (perfeccionista el sacohueas). Así como recuerdo otros libros por cosas ajenas. En El Principito y en El Quijote de La Mancha, la profesora me escribió unas palabras (una página completa)… Quizás el mencionarlo es algo mamón y patero y chupamedia y engreído y mateo, y tonto por recordarlo, pero fue un orgullo enorme que un profesor me reconociera y me alabara no por la nota, sino por algo más personal, porque así fueron las “dedicatorias” que me escribió, no fueron en plano académico, sino que trascendían a conversaciones que a veces tenía con ella. Y por lo mismo, recuerdo que esas palabras fue en esos libros (lo malo, es que perdí ambas pruebas…) y por eso guardo un cariño especial por estos.

Cuando entré a la universidad, comencé a leer mucho menos (por recreación). Recuerdo como “últimos descubrimientos” El Aleph de Borges, La Ciudad y Los Perros, La Peste, Aprendiz de Hombre, y la genialosa bacanística de la cual quiero ver la película antigua de puro fanático instantáneo: Frankenstein. Hasta el momento antes de leerlo, sólo tenía consciencia de esta obra por la cultura popular, por monitos, por películas que lo usaban como recurso. Pero a mis 21 años (creo que esa edad tenía al leerlo), igual me produjo esa sensación de terror y angustia en algunas escenas del libro, pues me iba en la volá leyendo. Ah, por cierto el “ESTÁ VIVO!” no ocurre en el libro, y de hecho el momento en que el Monstruo vive, es bastante angustiante y libre de parafernalias. Quizás por eso me gustó tanto ese libro, porque superó mis expectativas que fueron bastante influenciadas por Wishbone (jajaja, una de mis series imperdibles cuando niño, obviamente).

Últimamente, no he leído nada. Salvo libros de materia, cómics en el PC, blogs, tweets…

Recuerdo que alguien dijo: “Al contrario de lo que todos dicen, hoy leemos más que nunca. Todo tiene información, y pasamos muchas horas leyendo en internet”. Es bastante cierto, pero al mismo tiempo, el tipo decía que ahora no procesamos mucho la información, lo que sigue siendo cierto. O sea, puras weás ciertas. Aparte de esto, le agrego lo choriflai que es leer desde papel, marcar la página doblándola, además desarrollas el superpoder de llegar al capítulo en que ibas de manera mágica, o incluso llegar al instante a la parte donde está esa frase que te dejó floppy. Y además, el olor. El olor a libro viejo. A libro nuevo. Si te compras un libro usado, pillai algunas frases subrayadas, y varias veces no entiendes el porqué está subrayada  una frase que para ti es tan simple. Y te das cuenta que la gente no funciona toda igual. Y ahí cachai que la meiosis la lleva por sobre la mitosis. Y ahí cachai que el libro no tiene batería. Y ahí cachai que da lo mismo que el libro se te llene de arena en la playa, que se te marque en la cara cuando te quedai dormido, y que te da un gustito cuando lo terminas y quedas como en blanco. Pensando. Navegando aún. Con letras en el cerebro, neuroneando. Queriendo que el libro  nunca acabase. Deseando que no fuese un mundo aparte al tuyo.

Debo volver a leer.

PD: Originalmente, este entry se iba a llamar “Costumbre Perdidas”, e iba a tratarse de una lista sobre varias cosas que ya no hago y que antes era casi rutina, pero me fui en la volá y preferí dejarlo como un entry solo. Pa’ la próxima haré la lista.

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  1. ayyyyyy a mí me pasa parecido, sólo que empecé a leer vieja a los 15 leía los del colegio, los delelectivo y los que quería, leía lento pero harto, de hecho sigo leyendo lento, pero me detuve, me chanté después de agarrar tantas fotocopias de historia del arte y de estética que de ahí los libros los miraba, los repasaba, leía unos capítulos y los dejaba. atroz. atroooooz. el primero que agarré era el diario de ana frank con el que terminé llorando a moco tendido, jajjajaa, y cuando niña me gustaba leer enciclopedias con monitos, en especial una de animales extraños que tenemos que tienen como una reseña con una historia cortita y al lado una ilustración realista, hermosa, yo quedé negra con el pejesapo. Después era adolescente y snob y odiaba ver dibujos en los libros o en las portadas porque era como que me obligaran a pensar que los personajes eran así y de ahí casi no podía quitármelos personificados en esos dibujos, como ver primero la película que está basada en un libro y de ahí leer el libro. Hoy retomé uno que dejé hace un año, es un compilado de cuentos de chejov, me acordé que siempre me dejaban una sensación amarga mientras iba avanzando. y eso.

    • Yo sólo leí un libro de cuentos de Chejov, y siento que quedé con deuda… Igual que tengo una deuda con Terry Pratchett, Neil Gaiman, Haruki Murakami y Patrick Rothfuss… nombres que me aprendí de memoria pa’ puro buscarlos hahaha, aunque la saga MundoDisco de Pratchett, el Tokio Blues de Murakami, y El Nombre del Viento de Rothfuss los tengo en el PC… esperando a imprimirse a lo pirata lamentablemente, pues muchos de esos libros no los he pillado, y los que sí pillé, se arrancan al presupuesto D: … porque yo sí gastaría plata en libros originales. De hecho, no creo haberme comprado nunca uno pirata, sino puros en libros usados. Hay que saber buscar no má. El último que me compré y que tengo guardado pa leerlo es Los Hermanos Karamazov y me salió sólo LUCA :3

      Cuando chico yo alucinaba también con los Icarito, y con una cosa que llegaba por el club Chocapic que era La Gran Enciclopedia De Los Animales hahaha…
      Saludos :D

    • Ah! Olvidé agregar algo:

      Mira la letra, está en la descripción. Creo que te gustará ;D Cuando se refieren al fantasma de Anna, es al de Ana Frank :P

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