Sistema

Mucho tiempo pasó desde que escribí. Y muchas cosas han pasado. Ni tantas quizás, pero son importantes. Pero no hablaré ahora de todas ellas.
Quiero hablar de algunas, pero tampoco lo haré ahora.
Ahora sólo necesito la catarsis. Esa catarsis que recuerdo que este blog me otorgaba. Que este espacio propio me permite. Ni puedo decir “espacio privado” porque ya no lo siento tal. No sé en qué momento dejé de sentir eso, y dejé de publicar. Pero sé que eso pasó: Perdí la capacidad de hablar libremente acá.

Partiré hablando de algo bueno. Siempre sentí algo así como una envidia por quienes tienen vocación de algo. Lo he dicho acá en más de alguna ocasión. Y creo que también he comentado que yo carezco de esa vocación que nace solita y que uno comienza a tomar decisiones en base a ello. El tema es que por fin comencé a sentir esa vocación. No me nació solita, sino que se desarrolló, y se siente bien. Da gusto sentir que lo que uno hace tiene un sentido y que gratifica como desde aentro. Onda, como diría el Papelucho, uno siente como “agüita” que te alegra por sentir que haces las cosas bien, y que te lo reconocen así. Y que lo haces por ti y por el resto. Es esa sensación lo que me volvió un trabajólico. Sentir que hago las cosas por un gusto personal, más que monetario. (Siempre he utilizado la excusa del dinero, pero sincerándome, lo hago por un tema más de bienestar).

Y ahora viene lo feo. Duele caleta onda montonazo ver cómo todo lo que haces por buena voluntad, se cae por cosas ajenas a uno. No es sólo un dolor por un daño a lo que estás haciendo, es un desgarro que arrastra en esa herida todo lo que uno había puesto ánimo, voluntad, y a riesgo de sonar cursi, el alma completa. Como mea culpa, sé que estuve mal porque no me ceñí al sistema. Porque no quise volverme uno de esos aprietabotones. Porque no quiero volverme uno de ellos. Me niego con una rebeldía inocente a ceder ante las exigencias de ser mediocre.

Me reconforta saber que somos muchos así. Me apena saber que varios terminan renunciando porque no pueden hacer algo contra este sistema que adoctrina a las personas para perpetuarse como tal. Y renuncian o caen en ello. No quiero caer en ello. No creo que lo haga. El solo vértigo de sentir que puedo caer me repulsa y me remece.

Anuncios
  1. Siempre te vas a encontrar con gente que lo único que quieren es hacer el mínimo esfuerzo durante el mes y que cualquier trabajo complicado lo haga otra persona. Por mi experiencia con personas así, creo que esta mentalidad es la que hace caer los proyectos y propuestas de otros porque consciente o inconscientemente no dejan que estos avances.

    Lo mejor es siempre hacer bien la pega y maní pal resto que no quiere hacer lo que corresponda. Así uno puede dormir tranquilo.

  1. No trackbacks yet.

Escriba su crítica, reclamo o insulto :D

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: