Archive for the ‘ Creaciones ’ Category

Madre Reloj

“Apaga las estaciones y cierra la carne”.

Aquella frase aún hacía eco en él, quien miraba al cielo con tanta gravedad que atrajo un meteorito, matándolo en el acto.

La gente habló de su mala suerte, y culparon al azar. Nadie mencionó el destino, pues todos le auguraban una vida exitosa. Era una persona de carácter. Lo que se proponía, lo lograba. ¿Pero morir así? ¿Una muerte tan improbable? Era alguien especial. Merecía una muerte así. ¿Pero tan joven?

Pero tampoco fue el destino (ni por lejos el azar) su verdugo.

Pasa que a veces las cosas sí pasan cuando uno quiere. Pasa que a veces uno es dios. Él no quería morir. Claro que no. Pocas veces la gente escucha la voz del universo de forma tan clara como él lo hizo. Gente como él desaparece así del mundo, por sus propias (irresolutas) razones.

Anuncios

Examen de Fondo de Ojo

Primero que todo, hay que comenzar hablando de lo que es la retina. La retina es la capa interna del ojo (sí, lo que me cuelga y no malpiense… sólo mire el dibujo).

El ojo tiene varias capas, pero la más interna es la retina. Para que la luz llegue ahí, tiene que atravesar todo. Partiendo desde lo obvio, pero que se deja de lado (incluso en el esquema lo obvié) que es la lágrima, pasando por córnea, humor acuoso (que llena la cámara anterior, que es lo que está entre cornea y cristalino), pasa por la pupila (el circulo negro central que uno ve cuando se mira los ojos), luego el cristalino, después el humor vítreo, y de ahí recién llega a retina. Por lo que si quieres examinar la retina de forma visual, necesitas que todas estas estructuras nombradas, que normalmente son transparentes… pues… sigan siendo transparentes. Sigue leyendo

Camino a la Luna

Cuento Chiquitito como una pepita de ají

La vista era espectacular. El acantilado se perfilaba a un costado de la autopista, y la luna reflejaba su camino en el mar, simulando una carretera luminosa. La noche era tan oscura como los sueños del conductor, quien no despertó sino hasta sentir el golpe de su vehículo en el mar, en la ilusoria vía lunar.

Abracadabra

No hay magia, no hay pirotecnia. Es sólo sangre.

No siempre hay palabras mágicas que abran puertas. El conjuro puede abrir la cerradura, pero para abrir la puerta, tienes que empujarla.

El Arcoiris

“El día era gris, pero menos nublado que mis pensamientos. Mis respuestas fueron sensaciones. Una cosquilla en la mejilla, y una húmeda molestia en la nariz. La vista borrosa y el corazón apretado hacia la garganta. La lluvia comenzó a caer, realzando la despedida, pero yo ya tenía mis ojos anegados.

La dejé atrás, con sangre en el camino, para que me buscara. Estuve dispuesto a despojarme de los espejos de oro, pero no fue necesario. Ella nunca apareció. Sólo vi sus sombras, recuerdos proyectados de su propio sueño. Imágenes que no ofrecían redención, no pedían perdón, no entregaban experiencia, ni invitaban a un futuro. Sólo ecos de sonrisas pasadas.

Avancé dejando la lluvia atrás. A mis espaldas, un puente se coloreaba en el cielo. Yo seguí caminando hacia el sol.”

Pequeña Historia de una Persona en mi Mente [Parte II: Origen del Hombre]

En la segunda noche, el niño se apresuró en acostarse y en exigir su cuento. Jamás le habían contado historias antes de dormir. El sueño de la última noche fue particularmente revelador, y ello lo instó a devorar más y más historias. Cuando el viejo cuentacuentos llegó sin el libro, poco le importó al muchacho, pues parecía que en realidad el viejo no leía nada, ya que se encargaba más de gesticular y mover los brazos que en seguir las letras con la mirada. Además, unos grandes lentes siempre colgaban del cuello del anciano, cumpliendo una función más estética que práctica. El viejo comenzó a hablar:

“El Mundo en sus inicios fue habitado por Las Damas Elementales. Ello alegró de sobremanera al Artista, quién hizo una pequeña figura a partir de su propia carne. Vida se encargó de habitar la escultura diminuta, y así se creó el Primer Hombre.

Cuando el Hombre despertó, vio un mundo hecho para él. No tenía necesidades, no tenía ambiciones, pero abundaban las dudas. No sabía qué hacía él ahí, ni mucho menos qué era. Estas dudas todos las tenemos, pero siempre son respondidas ante un reflejo humano, cosa de la cual carecía él, pero no lo sabía. Deambuló y se maravilló sordamente ante todo el mundo, que, recordemos, era parte de sí mismo, pero él desconocía esto así como nosotros lo hacemos.

No obstante, un sentimiento distinto nació cuando vio, en sus andares, a la Dama del Fuego. Ella vestía una túnica de cobre ardiente, y su presencia inundaba al Hombre con calor y protección, quién quedó estupefacto y sólo se limitó a observarla, mientras ella desaparecía en una piedra. En ese momento, en que la llama se apagó, el Hombre entendió que debía buscarla. Ella abrasó su corazón e inflamó su espíritu de un ánimo desconocido. Con ello, El Sueño y El Deseo, la hermandad, nació. Sigue leyendo