Posts Tagged ‘ muerte ’

Madre Reloj

“Apaga las estaciones y cierra la carne”.

Aquella frase aún hacía eco en él, quien miraba al cielo con tanta gravedad que atrajo un meteorito, matándolo en el acto.

La gente habló de su mala suerte, y culparon al azar. Nadie mencionó el destino, pues todos le auguraban una vida exitosa. Era una persona de carácter. Lo que se proponía, lo lograba. ¿Pero morir así? ¿Una muerte tan improbable? Era alguien especial. Merecía una muerte así. ¿Pero tan joven?

Pero tampoco fue el destino (ni por lejos el azar) su verdugo.

Pasa que a veces las cosas sí pasan cuando uno quiere. Pasa que a veces uno es dios. Él no quería morir. Claro que no. Pocas veces la gente escucha la voz del universo de forma tan clara como él lo hizo. Gente como él desaparece así del mundo, por sus propias (irresolutas) razones.

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¡La Cabra ComeNiños!

El vecino del fondo del pasaje (un sector casi rural dentro de la urbe renguina) tenía una tremenda casa. No recuerdo mucho entrar a la casa en sí, sino que más me quedaba afuera en el patio donde tenía un arco, un columpio hecho con una cuerda, una cosa como piscina pero alta y que nunca tuvo agua, y un patio trasero con una mesita. Yendo al fondo del patio trasero, uno podía llegar a la carretera, pero en la mitad de ese camino, había una cabra. Esos animalejos que gritan “baaaaa” y que saltan y que están medios locos con furia vengativa. Siempre estaba amarrada, y teníamos calculada la distancia para molestarla y sentir el cuco de que nos podía patear. El problema, fue un día que la fuimos a molestar, y se soltó. ¡DIOS! ¡EL HORROR! ¡PÁNICO! Corrimos todos de vuelta a la casa, y de verdad no sé cómo no nos alcanzó. ¡Supongo que con susto siempre corremos más rápido! Pero yo era el más chico, y aún con todo el susto del mundo, no llegué a la casa. Ahí fue pura tragedia. Mis “amigos” entraron y cerraron la puerta, dejándome fuera, con La Cabra Asesina ComeNiños. Yo, en un ataque de supervivencia, salté (ni sé cómo, era pura adrenalina) sobre una mesa. El problema, ¡ES QUE LA CABRA HIZO LO MISMO! Yo lloraba de desesperación, ¡SABÍA QUE IBA A MORIR! Brinqué abajo de la mesa, ¡y adivinen! ¡LA PUTA CABRA HIZO LO MISMO! Estuve no sé cuanto tiempo así, saltando arriba y abajo de la mesa. El estrés post-traumático me impide recordar cómo, pero la cabra se fue. Parece que salieron mis verdugos de la casa, muertos de la risa, ahuyentando a la cabra. No sé que pasó. Está todo nublado el final de ese terrible episodio de mi infancia.

Guerrilla en la Granja

gallo pelea guerra

Les juro que eran así los gallos. ¡SE LOS JURO!

Los animales siempre fueron crueles conmigo. Recuerdo que le tenía miedo a entrar al gallinero (y aún así lo hacía, ser weón a veces es algo incontrolable). El miedo no era algo irracional. Tenía una razón de existir: El Gallo. ¿Han visto a un gallo enfrentándose a un niño de 4-5 años? ¡Es tirrile! El gallo se abalanza y te patea sin misericordia! Uno trata de correr, y al gallo le importa una raja cuidar a las gallinas! Sólo se ensaña y busca terminar con tu vida! Recuerdo que con el Niki y el Gabo hacíamos esto a veces, cuando nos mandaban a buscar huevos: Uno corría del gallo, y los otros buscaban los huevos. ¿Qué? ¿Acaso creían que sería un plan inteligente? ¡Teníamos 5 años, por dios! Así que con el sacrificio de uno, lográbamos entrar al gallinero. Luego, obviamente, le hacíamos un funeral al suicida.

No sólo los gallos eran peligrosos. ¿Han visto a un pato? O ganso, no recuerdo. Pero les aseguro que no querrán acercarse a uno, si es que tienen 5 años. ¡Estos bichos te graznarán diabólicamente y tratarán de comerte! ¡De devorarte! ¡También te perseguirán! Huirás, pero son unos depredadores furtivos e incansables. Así que ya saben. Cuidado con los gallos y los gansos. ¿Quién iba a pensar que un bicharraco así iba a tener los huevos de enfrentarse a un humano?

Mala Cuea

Me siento como si un camello me estuviera devorando...

Me siento como si un camello me estuviera devorando...

Mi güagüo, del que escribí hace poco, está enfermo. Acaba de apagarse. Hoy a las 15hrs. Unos 10 días después de que lo parí.
Y ahí ta el washo. Apagado. Dicen que es mala cueva. Que me cagaron. Yo creo que es karma. O bien, una maldición. Toy meao de gato. Me hicieron mal de ojo. Tanta despotrincación ante la fe supongo. Ahora necesito ir a San Expedito pa que se arregle el pc, y así pueda recuperar la info de la tesis.
Toy triste :'(

Háganme un banner xD 60px de alto!

Saludos :'(
Oren por Shugurún II.

ToT Y EN EL NOTEBOOK TENÍA EsCRITOS LOS CUENTOS QUE IBA A MANDAR A SANTIAGO EN 100 PALABRAS! T_T!!!

El Pueblo Natal

Pueblo fantasmaNo habían buses directos que pasaran por mi ciudad natal, así que tomé uno cuya ruta se acercaba.
Los paisajes se me hacían cada vez más familiares a medida que el bus y la noche avanzaba. Y entonces, a pesar de la oscuridad, reconocí la entrada a mi pueblo. Le pedí al chofer que parara, que ese era mi destino.

“¿Aquí?” – Me miraba con gran sorpresa. Como si jamás le hubiesen pedido que parara en un lugar X del camino.

“Sí, por favor.”

El chofer paró. Bajé. Se mantuvo detenido unos segundos, esperando a ver si me arrepentía. Luego marchó y desapareció entre la niebla.

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Color Verde Furioso

Lorenzo atacándome como siempreHa decir verdad, había escrito un texto sobre cómo era Lorenzo. Pero lo releí, y no sé… el narrar eventos, historia, no es mi fuerte. Aparte, lo hice con la intención de darle un estilo de tributo.

Siempre he considerado que escribo mal, por lo que me halaga que la gente diga que se entretiene con mis palabras. Por lo mismo, siempre he tratado de mejorar, y soy un convencido de que uno mejora en las cosas haciéndolas. También leí por ahí que las buenas intenciones no hacen un buen escrito. Y eso es porque, lamentablemente, para escribir hay que guiarse por la “estética literaria”. Yo no me guío por una estética, simplemente sigo mis pensamientos con mis dedos de la manera más rápida y fiel que pueda, y quizás por eso mis textos, como Etereal me comentó, dan una impresión de celeridad, de “llevar al palo”. Y si no tengo estética, supongo que debiera tener intenciones. Pero ello tampoco me resulta. Mi intención de darle tributo a mi loro fallecido me resultó de una manera algo pauteada, y por eso preferí escribir esta revancha, más de mi estilo. O sea, más “recién salida del horno mental”. Ese piulle del que siempre hablo.

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